
La sonrisa, además de ser un gesto estético, es un factor clave para la autoestima y el bienestar emocional, ya que condiciona la forma en la que las personas se relacionan entre sí. Una sonrisa oculta puede limitar la expresión emocional y generar inseguridad perceptible en las relaciones cotidianas. Una sonrisa abierta transmite cercanía, confianza y seguridad, mientras que ocultarla puede generar el efecto contrario. En este sentido, cuidar la salud bucodental no solo repercute en prevenir enfermedades, sino que también influye directamente en el bienestar emocional y en la forma en la que las personas se muestran ante los demás.
Según el último Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2025, un 32,2% de los españoles evita sonreír porque no le gusta su sonrisa y un 34,9% prefiere no mostrar sus dientes en fotos. Estas cifras reflejan que la percepción sobre la salud bucodental va más allá de la higiene o la estética y que realmente condiciona la confianza personal y la forma en que se proyecta la imagen en la vida diaria.
«La sonrisa es un reflejo de nuestra salud. Cuando cuidamos nuestra boca no solo reducimos el riesgo de caries, enfermedades periodontales u otras patologías bucodentales, también ganamos seguridad para expresarnos y relacionarnos en situaciones cotidianas, encuentros sociales, presentaciones en público e incluso, entrevistas de trabajo. La prevención, mediante una rutina de buenos hábitos de higiene y cuidado bucodental, es en definitiva, una inversión en nuestra salud física y bienestar emocional», explica María Latorre, Responsable de Calidad e Innovación Clínica de Sanitas Dental.
Por su parte, el psicólogo Pablo Ramos Fernández de Blua de Sanitas subraya que “cuando una persona evita sonreír porque no le gusta su boca, activa un círculo de retroalimentación negativa ya que menos sonrisas implican menos interacción social. Esto reduce la sensación de pertenencia y puede derivar en aislamiento. A medio plazo, esto afecta a la autoestima y, en algunos casos, incluso al estado de ánimo. El cerebro humano procesa una sonrisa en menos de medio segundo y la interpreta como un marcador de confianza, por lo tanto, no mostrar los dientes puede ser percibido inconscientemente como falta de seguridad o apertura, aunque no exista esa intención real”.
Más allá de la apariencia, la prevención sigue siendo fundamental para mantener una boca sana. De hecho, según este mismo estudio, uno de cada dos españoles (50,4%) ha sufrido algún problema bucodental en el último año, y son las caries (40,7%) y la sensibilidad dental (37,7%) las complicaciones más habituales. Estos problemas, aunque frecuentes, pueden prevenirse con hábitos adecuados de higiene oral.
Los especialistas destacan que un diente sensible o un problema de encías no tratado puede alterar el sueño, la alimentación y, en consecuencia, la energía diaria. Esta situación se traduce en más fatiga, peor concentración y menor rendimiento en el trabajo o los estudios, lo que demuestra que la odontología preventiva tiene un impacto mucho mayor de lo que a simple vista parece.
El estudio también evidencia cómo han cambiado los hábitos de búsqueda de información en los últimos años: el 79,2% de los españoles consulta contenidos sobre salud bucodental en redes o en Internet, y 8 de cada 10 reconoce utilizarlos de manera habitual como fuente de referencia. Este comportamiento muestra una clara tendencia hacia lo digital, aunque el dentista continúa siendo la figura más valorada y confiable, con un 83,9% de apoyo. Esta diferencia pone de relieve que, pese al auge de las redes sociales, los profesionales de la salud siguen siendo el pilar central a la hora de cuidar la boca.
Además, la era digital ha introducido nuevas formas de aprender y compartir información sobre higiene oral. El 57,7% de los españoles prefiere los tutoriales en vídeo para mejorar sus técnicas de cepillado y otros cuidados. Plataformas como TikTok concentran la mayoría de las búsquedas en torno a la estética dental. De hecho, una alta proporción están relacionadas con tratamientos como el blanqueamiento, la ortodoncia o el diseño de sonrisa. Con todo ello, un 71,9% de los encuestados considera que las redes sociales han influido en el aumento de los cuidados bucodentales, lo que refleja que la divulgación digital puede convertirse en una herramienta útil siempre que la información sea rigurosa y proceda de fuentes fiables.
Sin embargo, este fenómeno también entraña riesgos: los especialistas advierten de prácticas caseras que pueden ser muy dañinas, como blanqueamientos con productos abrasivos o alineadores adquiridos sin supervisión. El reto está en acompañar a la población en ese consumo digital, corrigiendo errores antes de que se conviertan en daños irreversibles.
“Las redes sociales han potenciado un estándar de sonrisa muy vinculado a tratamientos estéticos. Esta comparación constante puede generar presión psicológica, sobre todo en los más jóvenes. Nuestro trabajo como profesionales es transmitir que la sonrisa sana no siempre significa sonrisa ‘perfecta’, y que la diversidad dental también forma parte de la normalidad”, concluye Pablo Ramos.
Noticia extraída de: El Dentista Moderno.
