
“El dicho popular dice que “en boca cerrada no entran moscas”. Y algo de razón tiene. Lo cierto es que, desde el punto de vista de la salud, no cabe duda de que una boca bien cerrada, con una “buena mordida” u oclusión, evita que se produzcan muchas enfermedades.
Una maloclusión de la boca se asocia con un mayor riesgo de sufrir y/o agravar una serie de patologías importantes, tanto relacionadas directamente con la salud bucal (enfermedades de las encías, caries…) como a nivel sistémico (problemas en la masticación, alteraciones del sueño, riesgo de lesiones deportivas,…)
¿Qué es la maloclusión dental?
La maloclusión dental es una patología dental que puede afectar a todas las edades, desde niños a adultos. Se produce cuando los dientes superiores no encajan con los inferiores al cerrar la boca y morder, al no estar los dientes bien alineados. Se trata de una condición relativamente frecuente, sobre todo una vez erupcionados los dientes permanentes; se estima que afecta al 25% de la población infanto-juvenil aproximadamente y puede llegar casi al 60% en adultos jóvenes. Los hábitos de succión pueden causar malposición dentaria y alteración en el desarrollo de los huesos provocando mordida abierta y/o maxilar estrecho SECCIÓN COORDINADA POR: Gloria Calsina Certificado en Periodoncia.
Tipos
Maloclusiones transversales u horizontales:
También llamada mordida cruzada. Se produce cuando los dientes de abajo sobrepasan los límites de los dientes de arriba. Lo natural es que los dientes de arriba “abracen” a los dientes de abajo, es decir, que queden por fuera.
Maloclusiones verticales:
Mordida abierta: al cerrar la boca queda un espacio entre los dientes superiores e inferiores Sobremordida: los incisivos de la arcada superior cubren a los incisivos inferiores excesivamente (más de la mitad del diente inferior queda cubierto) Mordida borde a borde: los incisivos superiores e inferiores se tocan por el borde del diente de manera que ninguno llega a cubrir al otro.
Maloclusiones verticales:
En función de la relación de los molares de arriba con los de abajo, pero esta vez en sentido anteroposterior, se distingue entre: Oclusión molar tipo I: oclusión ideal en la que las primeras muelas de arriba quedan prácticamente a la misma altura que las de abajo. Oclusión molar tipo II: cuando la primera muela de arriba está por delante, casi completamente, de la primera muela de abajo. En estos casos, a veces, parece que la persona tiene los dientes muy hacia afuera. Oclusión tipo III: cuando la primera muela de arriba está por detrás, casi completamente, de la primera muela de abajo. En estos casos puede parecer que la persona tiene la barbilla muy salida.
Cuidado con chuparse el dedo
LOS HÁBITOS DE SUCCIÓN pueden causar malposición dentaria y alteración en el desarrollo de los huesos, provocando mordida abierta y/o maxilar estrecho. Si el niño tiene hábito de chuparse el dedo, se puede colocar un aparato en el paladar para esquivar esta acción y, de esta forma, evitar mayores movimientos dentales indeseados. Si el maxilar además es estrecho, se puede utilizar un aparato para expandir el hueso y evitar el hábito de succión Tanto en un caso como en el otro, si se logra eliminar este mal hábito antes de los 3 años. se evitarán transformaciones óseas y dentales persistentes.
Consecuencias La maloclusión dental no detectada a tiempo puede acarrear importantes consecuencias, que van desde la vertiente estética a la funcional.
Problemas estéticos.
La maloclusión produce alteraciones estéticas. Estos problemas estéticos son muy importantes, sobre todo en pacientes adolescentes o con baja autoestima donde una malposición dental puede dar lugar a trastornos de ansiedad o depresión.
Problemas al comer
Al estar los dientes mal alineados, pueden surgir dificultades para comer (al no poder masticar bien) o, incluso, pueden producirse mordiscos en la parte interna de las mejillas con determinados movimientos. Trastornos del habla La maloclusión puede causar problemas en la articulación de determinados fonemas, por alteraciones en la salida del aire o la dificultad de posicionar la lengua adecuadamente. Los odontopediatras y ortodoncistas deben tener en cuenta estos factores y, por eso, es común que recomienden tratamiento interdisciplinar con logopedas mientras se lleva a cabo el tratamiento de ortodoncia o una vez finalizado.
Alteraciones de la Articulación Temporo Mandibular (ATM)
Generalmante, la maloclusión puede provocar dolor de la ATM, en la mandíbula y dolores de cabeza y musculares.
Bruxismo Apretar y/o rechinar los dientes de manera excesiva, generalmente durante la noche (al dormir) causa desgaste en los dientes, generando hipersensibilidad o dolores de cabeza. El tratamiento habitual de este trastorno consiste en restablecer el equilibrio entre la articulación temporomandibular, los dientes y los músculos mediante férula de descarga. No esta muy claro que la maloclusión por sí misma sea causa de bruxismo, ni al revés, pero en todo caso ambas condiciones pueden estar relacionadas en determinados pacientes y conviene diagnosticarlas a tiempo.
Enfermedad periodontal La relación entre la maloclusión y la enfermedad periodontal siempre ha sido controvertida, pero se considera que el diagnóstico temprano y tratamiento de las maloclusiones puede prevenir la aparición y progresión de enfermedades periodontales. El tratamiento de las maloclusiones con ortodoncia es beneficioso para realizar una correcta higiene bucodental, al conseguir posicionar los dientes en un plano ideal; sin duda, es más difícil eliminar la placa de los dientes apiñados y, por lo tanto, son más proclives a la inflamación de las encías y la caries. Caries Cuando los dientes están apiñados resulta difícil realizar una completa eliminación de la placa bacteriana que se queda almacenada en los ángulos muertos entre los dientes. Esta placa puede llegar a causar caries si no se retira adecuadamente. Riesgo de lesiones deportivas La malposición dentaria o la pérdida de dientes puede forzar la musculatura de la masticación y provocar sobrecargas musculares, especialmente del cuello, hombros y espalda.
La maloclusión dental afecta al 25% de la población infanto-juvenil aproximadamente y puede llegar al 60% en adultos jóvenes.
Noticia Extraída de: Revista Sepa